¿La Pornografía es demócrata? – Dr. Nicolás Riviera

Según una encuesta realizada por la empresa “Melacabodeinventarscopia” el 100% de las personas el mundo, han visto alguna vez pornografía (entendamos por “Mundo” a la civilización occidental, n un reduccionismo básico, aunque estoy seguro de que en el resto de las diferentes culturas, son capaces de consumirlo de otras formas). De estos encuestados, un 70% ha consumido alguna vez pornografía con fines onanísticos (sin hacer en este grupo distinciones de sexo, edad, raza y religión). Y para gran parte de este 70%, supone su principal recurso a la hora de mantener relaciones sexuales (Cuan errado anda mi padre, y por extensión gran parte de la generación anterior, cuando dice que en esta época se generalizado de manera alarmante las relaciones sexuales esporádicas). Así que, ante el abrumador uso que la sociedad hace de los contenidos pornográficos, ¿podemos pensar que la pornografía nos ha hecho mas iguales?.

Retrocedamos a los comienzos de los contenidos de “esparcimiento erótico” en España. Es sabido que uno de los principales valedores de las primeras películas pornográficas en este país fue el rey Alfonso XIII. Siguiendo las ancestrales costumbres de la noble familia real, Alfonso XIII era un gran amante de este genero cinematográfico, llegando a producir, como decíamos antes, las tres primeras películas porno que se rodaron en suelo español, que fueron restauradas hace poco por la Generalitat de Valencia. Así pues, vemos que en los albores de este tipo de genero, fueron las clases pudientes las que tuvieron acceso a las mismas. Bien es cierto que mas adelante comenzarían a surgir los cines que proyectaban estas películas, pero al final, eran vistos como lugares minoritarios y marginados, a pesar de que la industria pornográfica contase con grandes éxitos mundiales como “Garganta Profunda” protagonizada por Linda Lovelace. Sin embargo, no fue hasta los 80, cuando realmente se democratizaron las dos cosas que siempre habían sido para los ricos: la droga y el sexo. Y es que como viene pasando siempre desde la entrada del cristianismo, los vicios solo estaban al alcance de aquellos que podían pagarlos, y ademas eran capaces después de comprar el pertinente perdón por parte de la iglesia. Así, eso de “follar” estaba solo reservado a los ricos (a los hombres ricos, concretamente), mientra que los pobres, mediante la incultura y las supersticiones eran inducidos simplemente a “procrear”, eliminando cualquier posibilidad de explorar dentro de los limites de la sexualidad, tanto propia como ajena, si querías seguir dentro de los limites de la moral y la decencia.

Así pues decíamos que en los 80 fue cuando se empieza realmente a democratizar aquello del sexo y de la pornografía, con una herramienta de lo mas útil: el VHS. La llegada de estos VHS, no solo abren una nueva oferta de ocio en los hogares, si no que ademas abren una nueva puerta a que el cine porno encontrase su cabida en otros muchos hogares. Con los VHS, ya no tenias que pasar por el escarnio de hacer cola en la puerta de un cine X, rodeado de desconocidos (aunque para otros este podía ser uno de los encantos de estos cines), y proceder a la tarea siendo observado, si no que podía disfrutar de una sesión cómodamente en su casa, con palomitas, unas velas aromáticas, o cualquier fetiche que a uno se le ocurriese. Aun así, la época del VHS todavía tenia una mancha de desprestigio: aquellos míticos rincones de los videoclubes, ocultos con una simple cortinilla, que hacían a la vez de sustituto para el escarnio que era entrar a un cine erótico. Sin embargo, ya se había dado un paso de gigante en la democratización del sexo, al menos en cuanto a lo referente a su reproducción en vídeo. Sin embargo, no va a ser hasta el boom de Internet cuando la pornografía alcanzara un tono demócrata en su totalidad: ahora podemos acceder a ella en cualquier lugar y momento, en cantidades que hace unos años parecían inauditas, y con una variedad de practicas y de tipos de producción que dejarían boquiabierto a mas de uno. Ademas, la industria parece que poco a poco comienza a reaccionar a los cambios sociales y a la toma de conciencia de genero que empieza a producirse, empezando a cambiar tanto sus enfoques estilísticos (como el genero etiquetado como “para mujeres” liderado por directoras como Erika Lust), como sus modelos físicos, aunque en este sentido, parece que el cambio esta siendo mas rápido para los hombres que para las mujeres (En España, el ídolo nacional del porno ha pasado de un Nacho Vidal, que cumplía con todos los tópìcos de la virilidad, a un Jordi ENP, que pasa por ser todo lo contrario, también ayudado por el ascenso de las redes sociales, que al final han cambiado el panorama social de este comienzo del Siglo XXI).

Este aumento exponencial de los contenidos pornográficos, supone también un aumento de las posibilidades de ser capaces de explorar aun mas en la sexualidad: ¿quien, hasta la llegada de la pornografía al grueso de la población sabia lo que era un “Squirt? ¿quienes conocían, salvo una minoría Underground, lo que era el “Bondage” o las practicas sadomasoquistas?. Y no solo eso, si no que cosas tan “sencillas” como las diferentes estimulaciones manuales y orales de los órganos sexuales masculinos y femeninos, eran conocimientos casi esotéricos, que se pasaban entre iniciados en los ritos sexuales, siendo alejados del resto de los mortales, como si de una logia masónica se tratase, mientras que ahora, cualquier joven de cualquier sexo es capaz de conocer diferentes técnicas, de alimentar su imaginación y de descubrir nuevos gustos y preferencias que añadir a su repertorio de cama. Incluso aumentan las herramientas para conocer la propia identidad sexual para mucha mas gente que hace solo 20 años.

Y con todas estar armas a nuestro alrededor, ¿Por qué la sociedad sigue sin darle a la pornografía el valor y la importancia que tiene? Bien es cierto que este aumento de la cantidad de porno también trae consigo cosas malas (la posibilidad de un mayor retraimiento de los jóvenes a la hora de interaccionar sexualmente con otros jóvenes, así como de imitar modelos y roles que perpetúen practicas que perpetúen tendencias machistas, e incluso la posibilidad de malinterpretar ese gran cantidad de contenido que se les ofrece, y que acabe desviando en conductas peligrosas, peligro que por otra parte, puede existir con cualquier otro estimulo que se ofrezca), pero no es menos cierto que las posibilidades que se abren en el futuro para este medio son interesantes. Sin embargo, si yo realizase realmente la encuesta que he ofrecido al comienzo de este articulo, los resultados serian bastante diferentes, puesto que aun existe ese estigma sobre el genero que sera difícil de erradicar en un futuro. Porque al final, estamos ante una herramienta que otorga conocimientos, y en los conocimientos suele estar el poder, y mientras que el sexo ha sido “secuestrado” durante mucho tiempo por algunos estamentos, parece que estamos entrando en la “adolescencia” de una liberación sexual, cada vez alcanzando mas ámbitos y esferas, por lo que ese poder comienza a conllevar una gran responsabilidad, citando al Tío (Ben) mas famoso del mundo del cómic.

Sin embargo, no solo debemos preguntarle a la sociedad por el rol que ocupa la pornografía, si no también a la pornografía en si misma, por que no empieza a adaptarse a los tiempos. Mencionábamos antes ciertas tendencias “aperturistas” en el porno, que sin embargo, son apenas la punta del iceberg frente a un producto mucho mas “conservador” en el sentido mas patriarcal de la palabra. Quizás para poder dar ese paso hacia una mayor normalización del producto (o sea, convertirse en algo “mainstream” realmente, aunque prácticamente ya lo sea, y solo los prejuicios lo mantengan en un discreto segundo plano) la industria debe de empezar a andar al mismo ritmo de los tiempos que le tocan. Al hilo de la democratización del porno, podemos tirar la analogía con la situación de las pioneras sufragistas de principios del siglo XX: el derecho al voto (porno) comienza a ser accesible para todos los hombres sin importar su clase social, mientras que la mujer sigue condenada a un segundo plano, cuando no directamente se le prohíbe la entrada “a la fiesta de la democracia”. La aparición en España de figuras como Amarna Miller, una actriz porno alejada de los estereotipos mas clásicos que siempre ha otorgado el genero a las mujeres, tanto física como intelectualmente, supone un pequeño paso mas dentro de esta tendencia de cambio, junto con algunas propuestas como las que mencionábamos antes de Erika Lust, pero quizás sean gotas en el océano, y el cambio en la industria nunca llegue a realizarse. De todas formas, que se hayan dado estos pasos ya es un inicio, y la aparición de las redes sociales, como en muchos otros ámbitos, solo puede facilitar el surgimiento de nuevas tendencias, quizá alcanzando lugares a los que nunca habíamos llegado antes.

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