¿El Arte es morirte de frio? – Dr. Nicolás Riviera

Por si acaso el título no sirviese de advertencia para lo que van a leer a continuación, seré franco con ustedes: ¿Saben esa persona que nunca ha tenido ningún talento artístico y se ve a la legua? ¿Esa persona que siempre le pedía a su madre que le hiciese los trabajos de plástica (hasta en 4ª de la ESO)? Pues yo soy ese tipo de persona. Mis habilidades artísticas brillan por su ausencia, al menos si reducimos la categoría de arte a sus 7 disciplinas clásicas (debate que daría para otro artículo, quizás incluso más largo que el de hoy). Así pues, con todo esto dicho, advertido y avisado, vamos a hablar un poquito sobre Arte.

Y es que es una cosa curiosa esto del arte. Parece claro que el Arte, al menos desde hace unos 20 años en adelante es un concepto en expansión. Donde antes teníamos unas categorías bien definidas, desde la época griega (con la salvedad de la inclusión del Cine durante el siglo XX), ahora vemos como cada vez se añaden más y más conceptos a la lista: videojuegos, novelas gráficas, incluso las artes culinarias han alcanzado una consideración en nuestros días muy superior a la que tenían hace 50 años. Esto ha supuesto una reacción por parte de los puristas más tradicionales, los cuales consideran que dichas creaciones no merecen esa categoría, si no que deberían estar en un apartado diferente al de las siete hermanas mayores.

Que estas especialidades que comentamos poseen un enfoque diferente del clásico es algo que no debería extrañar. Sin embargo, que algo se separe de los cánones conocidos no tendría que suponer ningún problema para los guardianes de las esencias del Arte: sin ir más lejos, tenemos el caso de las piezas de arte contemporáneo. Para el ojo neófito, la mayoría de las obras que podrían ser incluidas en esta clasificación no serían más que brochazos trazados de manera inconexa e inconclusa, sin ningún valor estético. Sabemos que eso no es así, pero esto es un ejemplo de como una categorización de las cosas puede llevarnos a dejar de apreciar algo, simplemente por no adecuarse a nuestros estándares.

Ahora la pregunta sería: ¿acaso no pueden ser consideradas artes las disciplinas qué apuntábamos antes (Videojuegos, Cocina, Comics)? O incluso yendo más allá ¿qué tiene de malo que se pueda llamar arte a cosas como simplemente hacer alguna tarea o practicar algún deporte de manera estética? ¿No merecería entrar en esa categoría el ejercicio de Nadia Comaneci en los Juegos Olímpicos de 1976? ¿No pueden dejar los puristas que el prestigio de la etiqueta “#Arte” ayude a otros a darse a conocer? ¿Es que nadie piensa en los niños?

Bromas aparte, creo que aunque el título de esta reflexión es simplemente una broma más mala que la carne de pescuezo, quizás algún día el arte tal y como se concibe hoy en día sí que pueda morirse. A lo mejor no de frio, aunque uno de los síntomas que está teniendo sea la rigidez. Pero sí que puede que algún día se vea desarbolado. Estamos en el principio del siglo XXI, y en estos 19 años, la vida se ha acelerado más que los anteriores 50. ¿No puede quedar el Arte “desfasado”? Quien sabe las nuevas tendencias que podrían llegar en los próximos 20 años con el auge de las nuevas tecnologías. Quizás algún día se perfeccione tanto la forma de hacer los noodles que la gente empiece a demandar su inclusión dentro de una categoría artística. O a lo mejor las más brillantes obras saldrán de Tablets, Iphones, Phablets o vaya usted a saber que más artilugios se podrán inventar en esos 20 años. ¿Se seguirán negando los puristas a admitir dichas obras como Arte? ¿O simplemente será la gente la que se niegue a admitir a esos puristas?

De todas formas, esto es simplemente un pensamiento que cruza mi mente. Quizás para cuando usted lea este artículo, todo lo anterior ya no sea válido. Además, bien es sabido que pocas cosas son inamovibles. Otros conceptos ya han sido revisados y empiezan a adaptarse a los tiempos. Puede que el siguiente sea el Arte. Puede que no. De todas formas, bien les valdría a todos aquellos “guardianes de las esencias” ser ellos los que den el primer paso.  De lo contrario corren el riesgo de acabar siendo devorados por el Padre Tiempo. A nadie le gustaría ser recordado como el tipo que se opuso a que los memes de gatitos fuesen elevados a la categoría de octavo bello arte ¿verdad?

No creo que fuese la forma más artística de pasar a la historia.

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