Entre granizados y granadas – Momo

– ¿Es un pájaro?

– ¿Es un avión?

No, es un gigantesco crucero de lujo adentrándose a gran velocidad por el Gran Canal de Venecia.

Esta escena, que podría provenir tanto de un anuncio publicitario, como de una distopía futurista, se dio hace unos meses ante la atónita de mirada de habitantes y visitantes de la ciudad de los canales, quienes presenciaron una colisión que por suerte no causó mayores desperfectos que algunos daños materiales a una nave menor. Otra foto llamativa que estará grabada en la retina de muchos es la gigantesca cola que se formó en la cumbre del Everest, formada por decenas de alpinistas a la espera de coronar la cima.

Estos son aquellos casos que más eco se han hecho en los medios, precisamente por la fama adquirida de estos lugares a lo largo de décadas, pero no hay por qué irse tan lejos. Tenemos en España, en la Alhambra y Generalife de Granada, el conjunto monumental que más visitantes acoge anualmente, una cifra que ronda los dos millones, y para lo cual un nutrido grupo de expertos han de elaborar amplísimos planes cuya piedra angular siempre se resume en las mismas preguntas: ¿Dejamos a todos aquellos que se presenten en la puerta que pasen y vean? ¿Preservamos el conjunto para generaciones venideras a costa de que las actuales tengan que aceptar un uso responsable? ¿Y qué es un uso responsable en patrimonio? ¿Con qué criterio se modera el número de visitantes? ¿Ha de permitirse todo con tal de que continúen acudiendo turistas a dejar dinero en un lugar patrimonial y sus alrededores? ¿Cómo educamos y concienciamos a la población sobre los modos de actuación y comportamiento al acceder a estos recintos?

Granada no es el único caso, ya que un gran número de ciudades en el país se ven asediadas por turistas, que reciben un trato en ocasiones más permisivo que el de los propios habitantes del municipio, y cuyo mayor impacto recae en muchos casos en atracciones culturales. Sería un dato positivo si viéramos que esta ola de visitantes colaborara en la creación y protección de la cultura local, pero esto resulta cada vez más idílico y menos realista; prueba de ello es la creciente turismofobia, que no resulta otra cosa que el grito de hartazgo de vecinos que viven en la otra cara del motor económico que supone el turismo. La búsqueda del tópico manido, e incluso inexistente, lleva a empresas y trabajadores locales a transformar la ciudad en algo que nunca ha sido, con tal de que los que llegan de fuera encuentren aquella imagen que les mostraron en el catálogo de la agencia de viajes, sintiéndose realizados, y por ende más generosos a priori a la hora de abrir sus carteras. Se busca la foto para las redes sociales, el poder contar que fuiste a donde había que ir e hiciste lo que debías hacer, ¿si no, para qué? ¿Qué nos lleva a realizar un viaje y qué esperamos encontrar en otros lugares?

Quiero poner como ejemplo de estas cuestiones una canción de un artista italiano llamado Francesco Gabbani. No es una coincidencia que Gabbani provenga del país con un mayor número de localizaciones incluidas en la lista de la UNESCO para el Patrimonio Mundial, pero que al mismo tiempo se encuentre sin herramientas, en muchos casos, para dar solución a todos los problemas que presenta la conservación y la correcta difusión de todo el conjunto artístico que poseen. La canción es puro pop comercial en apariencia, pero las letras del cantante tienen una fina ironía que no resulta agresiva gracias al propio carisma del artista. La letra de la canción Tra le granite e le granate dice así:

Hoy el paraíso cuesta la mitad

Lo dice el vendedor de felicidad

En fuga del infierno, finalmente en viaje

Tu vacación en un paquete de regalo

Foto de grupo bajo el monumento

Turistas en el campo de concentración

Y en las playas candentes

Perded toda esperanza los que entráis[i]

Verano / Y estad[ii]

 

Carnicerías sudadas en cola en los museos

Hotel de lujo en las villas de los pigmeos

Mente sana y cuerpo arruinado

Antología de la vacación inteligente

Tu vida alejada de una vida entera

Sopla el viento y brama la tormenta

Entre granizados y granadas

Perded toda esperanza los que entráis

  

No obstante, no partimos más

Nos alejamos solo un poco

Damos a la vida una hora

Para que al retorno parezca nueva

De verdad, no andamos más

Más allá de nuestras suelas

Mueve el paso, mantén el tempo

Gira como gira el viento

 

Tras los hombros, un trozo de felicidad

Enfrente, tu retorno a la normalidad

Trabajo y fiestas obligadas

Perded toda esperanza los que entráis

 

Allí donde estéis

¿Cómo es que estáis?

¿Estáis bien?

Verano / Y estad

 

En el videoclip de esta canción[iii] se presenta una idílica playa de veraneo (que resulta ser un decorado) donde los turistas pierden la calma paulatinamente hasta comenzar una guerra de granizados entre ellos. No es muy distinto en la vida real, donde los programas vacacionales ofrecen unos itinerarios que suponen un estrés a veces mayor que el de la rutina, sacando lo peor de nosotros, eso sí, en mitad de lugares preciosos. Parece que no nos detengamos a pensar el por qué y el para qué de tales esfuerzos. Al igual que hay aficionados incansables del fútbol y detractores acérrimos, el mundo de museos, cultura o monumentos no tiene por qué gustar a todos.

La idea de que todo el público que quepa, y más, debe ser asumido por museos, monumentos o emplazamientos naturales, resulta un grave riesgo. Riesgo no sólo para los visitantes, que ya cuentan con fallecidos por prácticas inadecuadas intentando sacar la foto perfecta, sino también por parte de las instituciones, que incurren en la actual laxitud de normas y usos en ámbitos culturales.

Algo que parece tan banal como sacar una fotografía implica un gran debate. En el caso de espacios cerrados, el Museo del Prado tiene prohibida esta práctica, alegando que entorpece la visita, pero ha creado como paliativo un fondo fotográfico vía internet, donde cualquiera puede acceder a imágenes de altísima calidad de un gran número de las obras de la colección de forma gratuita. En el otro brazo de la balanza, el Museo del Louvre, ante las últimas obras de acondicionamiento del edificio, ha decidido colocar la archiconocida Gioconda en una sala dedicada a lienzos de gran tamaño, acondicionada con cintas que regulan la fila de visitantes que se agolpan bajo el rótulo de “Selfies aquí”; hace falta una media de dos horas para acceder a este espacio. ¿Tanto nos gusta realmente la Mona Lisa? ¿Nos compensan los likes que recibimos por el tiempo de espera? ¿En qué perdemos más tiempo, en la contemplación de la propia obra o en sacar la foto? ¿Alguien repara en el resto de obras alrededor?

La necesidad de educar en patrimonio se hace tangible, pero hace falta algo más que impactar a estudiantes y visitantes con cifras millonarias para inculcar la necesidad de la conservación cultural para futuras generaciones. Nos es fácil pensar en la solidez y perdurabilidad de monumentos y obras, pero pocas veces caemos en la cuenta de lo azaroso que ha resultado su camino hasta el siglo XXI. Se pueden admirar un ínfimo número de ellas en relación a la producción artística realizada en siglos pasados. Es obvio que no es posible conservar todo, pero sí ser conscientes del desgaste o mal uso que realizamos en muchas ocasiones en pos de un fin vago e incluso frívolo y vacío. Esta situación puede revertirse haciendo un uso responsable de los recursos que ofrece un lugar, teniendo en nuestra mano la oportunidad de aportar nuestro granito económico a lugares menos visitados e igualmente magníficos.

La próxima vez que nos planteemos unas vacaciones seamos consecuentes con el impacto más o menos consciente que podemos acarrear, ya que al final de esos días libre haremos la maleta y volveremos a casa, pero los problemas permanecerán en aquel lugar del que regresamos.

[i] Referencia al Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Cita escrita sobre el dintel de la puerta a los infiernos.

[ii] Juego de palabras por la polisemia de la palabra estate en italiano.

n[iii] El vídeo puede verse en el siguiente enlace  https://www.youtube.com/watch?v=cycKV8o0eZ8

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