Baby Boxes o tornos reconvertidos al siglo XXI – Mikel Larrinaga

Noticia de los baby boxes: https://www.publico.es/internacional/abandono-bebes-baby-boxes-buzones-depositar-recien-nacidos-no-deseados.html

En pleno siglo XXI, en el que el tiempo avanza de manera precipitada, parece casi imposible tomarnos unos instantes para mirar al pasado, pero en ocasiones este te explota directamente en la cara y no puedes sino sorprenderte ante el retorno de problemas y soluciones que uno creía ya superados, al menos en el mundo occidental. Hablo concretamente de los “baby boxes”, son exactamente lo que parecen: pequeñas cajas en las que apenas cabe un bebé y que, sin embargo, se utilizan precisamente para abandonarlos. Dicho así suena realmente cruel, pero en realidad lo que se pretende es ofrecer una alternativa anónima a las madres para evitar que opten por una opción mucho más deleznable, el abandono de las criaturas en la calle. Su predecesor funcionaba en Europa y en América ya desde el siglo XVIII: el torno. Profundicemos un poco más en estas cuestiones para analizar el origen del sistema.

Durante todo el transcurso de la Edad Moderna (y también antes, pero me ceñiré a este periodo por ser el que mejor conozco, es decir, aproximadamente entre los siglos XVI y XVIII) el abandono de recién nacidos era una práctica más que habitual. A estos niños y niñas abandonados se les llamaría expósitos. Los historiadores que se han acercado al tema han oscilado siempre entre dos explicaciones generales para este fenómeno: la falta de recursos y la ilegitimidad. La primera es la razón más obvia. Aunque hay cierta mejoría respecto a la Edad Media las hambrunas, las epidemias y en general la precariedad económica eran el pan de cada día. Había una gran base de la población que dependiendo exclusivamente de su trabajo vivía siempre al filo de la pobreza, de manera que cualquier circunstancia podía degenerar en una situación de irremediable miseria: enfermedad o incapacidad física, muerte de un familiar (sobre todo del cabeza de familia), etc. Por ello, muchas familias optaban por abandonar a sus hijos para librarse de la carga que estos representaban. Sin embargo, la mayoría de historiadores que han abordado estos temas coinciden en que si bien la miseria era uno de los motivos (en periodos de crisis el número de abandonos se incrementaba) la ilegitimidad era la principal razón. El historiador Santaló lo explicó de la siguiente manera: la miseria representaría la cresta de la ola mientras que la ilegitimidad el grueso de la misma.

            El lector debe saber que para este periodo la moral cristiana y la honorabilidad (directamente relacionada con la apariencia) tenía un peso tremendo sobre las relaciones sociales. En lo que concierne a los expósitos, el tabú lo originaban las relaciones pre matrimoniales o de adulterio, esto es, el practicar sexo antes del casamiento o con un tercero durante el matrimonio. Por muy rígida que fuese la moral la realidad es que estas transgresiones se producían constantemente, tanto entre las élites como entre la población de menor categoría social. Que estas transgresiones ocurrían era algo de conocimiento común, el problema era su visibilización. Podían producirse, pero había que asegurarse que nadie lo supiera o la vergüenza social recaería sobre la persona y sus allegados. Y es que tener un hijo ilegítimo era un recuerdo vivo y permanente, visible para toda la sociedad, de que esa transgresión moral se había producido: eran el fruto del pecado. Ante esta situación, la sociedad prefería que se ocultase el pecado, lo que en caso de embarazo suponía abandonar al niño antes de que este fuese reconocido. Por así decirlo, se veía mejor que una mujer abandonase a un hijo nacido fuera de las normas de la moral católica antes de que asumiese su cuidado.

            Es cierto que muchas veces los abandonos se realizaban con una cierta intención de que la criatura sobreviviese. Era habitual que se dejasen frente a parroquias o casas de personas notables, con la esperanza de que los cuidasen o les buscasen algún hogar. En otras ocasiones eran abandonados con la plena intención de que muriesen, dejados en rincones de las ciudades, normalmente por la noche para evitar ser vistas. Los recién nacidos sufrían las inclemencias del frío o de los animales callejeros que pudiesen pasar por allí. Precisamente por eso nacen las inclusas, lugares que acogían a los niños y los “cuidaban” (lo pongo entre comillas porque en España los índices de mortalidad de los que ingresaban solían oscilar entre el 70-85%). Normalmente los bebés se dejaban a sus puertas para que fuesen recogidos. Pero claro, los padres  casi siempre evitaban ser vistos, por lo que para impedir que quedasen expuestos a los elementos durante horas frente a la puerta de estas instituciones surgieron a lo largo del siglo XVIII, y sobre todo durante el XIX, los tornos. Estos no eran más que mecanismos giratorios en los que se depositaba al bebé a un lado, se giraban, y este quedaba dentro del recinto donde podía ser recogido. Todo ello garantizando el elemento esencial: el anonimato.

No quiero entrar en analizar las causas de una situación que desconozco por completo, pero está claro que cuando abandonas a un bebé en la calle es porque sigue prevaleciendo una cierta vergüenza. La persona no quiere pasar por los trámites de ser identificada ante los servicios sociales o incluso por sus vecinos, de manera que opta por la opción más anónima y a la vez la más cruel y condenable. Quizás también exista un cierto factor de desconocimiento. En cualquier caso, resulta curioso que más de 200 años después volvamos a recurrir a soluciones tan antiguas para solventar problemas que, aunque de menor peso que en el pasado, no acaban de erradicarse por completo.


Bibliografía

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DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: “Los expósitos en la España Moderna: la obra de Antonio de Bilbao”. En REDONDO, Agustin: Les problemes de l’exclusion en Espagne (XVI-XVII siècles): ideologie et discours: Colloque International (Sorbonne 13, 14 et 15 mai 1982). Paris, Presses dl’Université de Paris-Sorbonne, 1983, pp. 167-174.

MAZA ZORRILLA, Elena: Pobreza y asistencia social en España, siglos XVI al XX. Aproximación histórica. Valladolid, Universidad de Valladolid, 1987.

 

 

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