Abriendo el Demonio con el Excel – Dr. Nicolás Riviera

(El tema de este mes toma como elemento de referencia común este vídeo)

¿Alguna vez ha tenido el irrefrenable deseo de sentir como es la vida de un funcionario? ¿Sueña con utilizar el paquete de Office en sus fantasías mas ocultas? ¿No puede aguantar la tentación cuando tiene un sello del Estado cerca? ¡No desespere mas, hay alguien que pensó en usted!.

Así es amigos, hace un par de años salio al mercado una de las propuestas de videojuego mas locas y a la vez, mas interesantes de los últimos años. Se trata de “Papers, please” un videojuego que nos introduce en la piel de un funcionario de aduanas de un ficticio país de índole soviética. Ya sé que sobre el papel es mas que probable que la temática espante a la mayoría de jugadores, , pero créanme que en el juego aguarda mas de una sorpresa.

Lo primero que debes saber, es que el juego simplemente transcurre en una garita de la aduana. Tu trabajo es simple: inspeccionar los documentos de los extranjeros que quieran entrar a tu país, y si están en regla, sellarlos y dejarlos pasar. Si no lo están, tendrás que sellarlos y mandarlos de vuelta hasta que consigan tenerlos totalmente en regla. Cuanto mas rápido hagas tu trabajo, mayor sera tu sueldo al final de tu jornada, que tendrás que utilizar para pagar el alquiler de tu vivienda, comprar comida para tu familia y demás. Hasta aquí parece sencillo pero al poco tiempo el juego comienza a adquirir mayor complejidad (no solo a la hora de realizar  “tu trabajo” si no en las tramas subyacentes al juego) lo que lo convierte en una experiencia muy recomendable.

Concretamente, una de esas escenas vividas dentro del juego es la que inspira un poco este articulo. En un momento dado, los requisitos para entrar al país cambian, y se necesitan mas documentos para poder acceder. Durante tu rutinario trabajo, un hombre que tiene sus papeles en regla, te comenta que detrás de el viene su mujer, que es un poco novata en estas vicisitudes, y que por favor le eches un ojo para cuidar de ella. Acto seguido aparece la señora y mientras revisas sus papeles descubres que le falta un documento  y que por lo tanto no puede entrar al país. Y aquí es donde comienza el dilema: ¿dejas pasar a la señora a sabiendas de que estas cometiendo una irregularidad (y que seras penalizado por ello con una parte de tu sueldo, lo que puede significar que tu hijo se quede sin medicinas si esta enfermo) o cumplir con tu deber y mandar a la señora de vuelta, lo que supone separarla de su pareja durante un largo tiempo (que ya sabemos como van laa cosa con el gobierno y los papeles…).

Y es aquí donde comienza la reflexión: ¿cuanto podemos tardar en dejar de ver a las personas como personas, y empezar a verlas como meras estadísticas que completar o cifras a las que llegar? Si un simple videojuego es capaz de hacerme llegar a ese dilema (es un simple entretenimiento en el que mis actos no tienen ninguna consecuencia en mi vida, ni en la de los demas) ¿que pueden hacer años de adoctrinamiento y de costumbre en un ser humano en ese caso?

Utilicemos el ejemplo mas obvio y fácil que a uno se puede venir a la mente en estos casos: el de los funcionarios de los campos de concentración de la Alemania Nazi. Es interesante preguntarse en que momento de su tarea dejaron de pensar en que los papeles que estaba cumplimentando suponían que 200 personas iban a ser ejecutadas y cuando comenzaron a verlo como “el puto papeleo que el jefe quiere que este listo para ayer”. Cuesta pensar que ese manido “no sabíamos nada de lo que ocurría dentro”, fuese real, especialmente para los trabajadores de los campos de concentración, pero desgraciadamente esa es una pregunta que unicamente los que estuvieron allí podrán contestar. Solo nos queda pensar en lo terrorífico que puede llegar a ser perder la conciencia sobre la humanidad de los demás y algo mas inquietante aun: ¿ como es posible volver a recuperar esa capacidad para el resto de tu vida activa? Esta claro que la propaganda nazi consiguió deshumanizar por completo a los grupos sociales en los que se centraron (judíos, eslavos, gitanos, etc…) pero una vez que eso se termina y hay que volver “al mundo real” ¿cuanto queda de esa despersonalizacion hacia ciertos colectivos?.

¿Que sería lo que llevó a Hans Landa a no disparar, a dejar escapar a la joven Shoshanna?.       Probablemente, que ya estuviese saciado. Que las cifras que necesitaba para cumplir el expediente estaban conseguidas con la matanza que acababa de perpetrar, y que no importase una cuerpo mas que menos. Puede que simplemente Landa quisiese una presa con la que jugar en el futuro, como cuando un gato juega con un ratón ya cazado. En cualquiera de estas dos  opciones, esta claro que el Comandante esta bordeando los limites de la psicopatía.

Así pues, con todo lo expuesto hasta ahora solo queda una pequeña reflexión: ¿Cuanta responsabilidad adquiere el estado por alentar estas conductas y cuanta tienen los individuos que las llevan a cabo? ¿Hasta que punto una persona “buena” (con todos los matices que le demos al significado de esa palabra) puede desnaturalizar la muerte de un individuo diciendo que “hice lo que se me ordenó”? Inquieta pensar que tengamos ese mecanismo de autodefensa en nuestro cerebro, esa capacidad de bajar el interruptor y pensar que si el estado y la sociedad me amparan, estamos en los correcto aun a costa de las vidas de otros.

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