Suicidio

El pasado 3 de junio, desde Contrapunto, reflexionamos sobre un tema sensible pero con chicha: el suicidio. Buscando un porqué, tratando de entender, homenajeando a quienes han caido por esta gran enfermedad, tan intimimanten ligada al sentido y al pensamiento, tan vital como mortuoria, no pudimos sino parir los siguientes textos.


Divagaciones suicidas – Zule

Creo que somos una especie suicida. Por ello, trato de entender el suicidio, como siempre, entre el ensayo, la poesía y la narrativa, sin tratar de extraer verdades, sino divagando conclusiones. Hablo del suicidio para el suicida, del suicido para la comunidad en que este vive, de la eutanasia, del sin sentido vital, de Descartes, del cambio climático. Bienvenidx a mi potingue del suicidio: soségate o muere.

Valores sociales y frustración personal-El niño detrás de las barbas

Dado lo complicado que resulta abordar este tema en esta ocasión he optado por analizar una serie de valores muy presentes en la sociedad occidental y que considero pueden llegar a afectar negativamente a nuestra satisfacción personal.

Hasta nunca por siempre jamás – Larra frente al espejo

Vivir es difícil y muchas veces se hace cuesta arriba, tan cuesta arriba que las opciones se simplifican en un solo camino de ida pero no de vuelta. Una nueva senda, la de la muerte, que está por explorar y que será un hasta nunca por siempre jamás. Una partida que comienza con un silencio absoluto que se nos contagia a los que también perdemos, junto con el suicida, algo nuestro. Al final sólo nos queda la sensación amarga al tragar saliva, un silencio que inunda y una emoción extraña e incómoda que nos recuerda lo que significa vivir y perder.

Los suicidios en la historia-Dr. Nicolas Riviera.

Abordo aquí la evolución del concepto del suicidio en clave histórica, como a lo largo del tiempo las motivaciones, los protagonistas y la percepción social de los mismos ha sufrido diversos cambios asociados directamente al momento histórico en el que estos se encuadran.

Ícaro – Éric Ferson

Hace aproximadamente un año una amiga me llamó para decirme que un compañero de clase se había suicidado. Del impacto que me produjo salió esta letra y esta melodía, que he tratado de mantener inalteradas desde entonces. (Esa maravilla de portada es de mi querida amiga Ariadna Plaza Meres, @medeshielo en Instagram)

Querías volar y tocar el sol,

pero tenías alas de cera

y cuando llegaste la humareda

te cegó

y decidiste pedir la cuenta.

La vida escupe a un desertor,

la inteligencia está mal pagada.

Llorando te espera la mejicana

en el salón,

su frente aún sigue mojada.

Las grúas de la ciudad hoy no quieren subir

por miedo a encontrarte ahí colgado.

La muerte juega a los dados

con un maniquí

al que le faltan las dos manos.

La adivina no lo adivinó,

los sabios no sabían nada

y cuando la bola en la cara

les estalló

limpiaron la sangre de sus espadas.

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