Lo políticamente correcto

El domingo 6 de mayo reflexionamos sobre un tema terriblemente actual: lo políticamente correcto. Desde Contrapunto quisimos pensar sobre este tema, cuales son sus influencias (epistemológicas, históricas, contemporáneas) y sobre como nos afecta, en un momento de gran sensibilidad en torno a los discursos, donde hay grandes morales luchando por ser hegemónicas en el campo de batalla de internet, los medios de comunicación y las redes sociales. Porque este tema, y la censura que permite, nos afecta a todxs

Prefiero que no me mientas-El niño detrás de las barbas

La corrección política no hace muchas veces sino tapar ideas de fondo para hacerlas más tolerables al público, reflexionaremos sobre las consecuencias de su uso en el discurso político así como la utilización que hacen de la misma partidos de muy variado signo.

PolíTik(A)menT KorrekTo – Zule

Texto en tres partes.

-La primera habla de la naturaleza subjetiva de la corrección política, así como de lo imposible de esquivarla. Apela a la emocionalidad de la que emanan los argumentos de lo correcto, y se posiciona en una mirada estética de la corrección política, que se asume subjetiva aunque posicionada.

-La segunda muestra la puesta en práctica de la corrección política “de derechas”, la clásica, y de su papel íntimamente institucional. Lo hace haciendo un repaso desenfadado a las políticas represivas del Estado Español.

-La tercera parte saca a relucir como lo políticamente correcto “de izquierdas” se ha filtrado en el discurso hegemónico mediático, aunque de manera vacía. Incluye una pequeña e interesante reflexión sobre el kinkismo.

Todo ello, lleva a la conclusión de que habitamos una época contradictoria, en la que conviven dos políticas de lo correcto fuertemente posicionadas.

Guía de léctura: el texto es algo extenso. Si falta tiempo, el texto remarca lo esencial en negrita. Animo principalmente a leer la primera parte y también la ligera conclusión (el párrafo centrado al final del documento) dado que son lo más personal. Siento extenderme 8 páginas en estos tiempos que miden la vida con milisegundos, pero no supe hacer un potaje igual de sabroso con un caldo más concentrado.

Calla la boca – El Gato de Cheshire

En este articulito me enfado y desenfado en torno a la cuestión de la corrección política. Analizo dos sentidos en que se emplea esa expresión y me posiciono a favor de uno de ellos, aunque con matices pragmáticos pero muy burdos, porque estoy muy cansado para pensar.

Un, dos, tres, me ofendo otra vez – Censurón el Malpensado

¿De qué me sirve que me ofenda a la mínima ante cualquier clase de alusión no canónica contra el colectivo del que formo parte? ¿Es esto una suerte de policía del pensamiento? Mierda puta. Y es que resulta que como bien nos enseña el refranero español “no ofende quien quiere sino quien puede”.

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